SALUD

Salud mental: preocupación por el consumo digital de los adolescentes

2026-08-21 10:51:44 |El debate sobre la protección de niños y adolescentes frente a las nuevas tecnologías suma nuevos interrogantes y pone en agenda la necesidad de políticas públicas, educación digital y acompañamiento familiar.
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El debate sobre el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes dejó de ser una preocupación exclusiva de las familias para convertirse en un desafío que involucra a la salud, la educación, el Estado y también a las propias empresas tecnológicas. En ese contexto, el abogado y especialista en familia Matías Robledo advirtió sobre la falta de regulación específica en Argentina y planteó la necesidad de establecer nuevas herramientas para proteger a los menores frente al uso problemático de las plataformas digitales.

Robledo sostuvo que uno de los principales problemas actuales es "la falta de regulación" y señaló que existe una creciente dificultad para saber cómo actuar frente a situaciones vinculadas con el uso excesivo de redes sociales. "Ya no solamente tenemos que hablar del consumo problemático de sustancias, sino del consumo problemático, punto", afirmó, al considerar que el uso de redes sociales y dispositivos electrónicos también puede generar consecuencias sobre la salud y el desarrollo de niños y adolescentes.

El especialista explicó que los efectos no se limitan a cuestiones físicas, como problemas de visión, postura o sedentarismo, sino que también alcanzan a la salud mental. En ese sentido, cuestionó que muchas veces las medidas adoptadas en las escuelas se reduzcan a prohibir el uso de celulares. "La cuestión no es prohibir, sino regular", sostuvo.

Para Robledo, las decisiones de las instituciones educativas pueden ser positivas porque ayudan a visibilizar el problema, pero consideró que todavía falta un marco normativo que establezca con claridad cómo deben actuar las escuelas y qué herramientas tienen para trabajar la educación digital.

En ese escenario, destacó el avance de demandas judiciales contra Meta, la empresa propietaria de Instagram y Facebook, en distintos estados de Estados Unidos. Según explicó, el cuestionamiento no se centra solamente en el tiempo de utilización de las plataformas, sino también en la posibilidad de que las empresas conozcan los efectos perjudiciales que determinadas dinámicas pueden generar en menores y, aun así, diseñen sus sistemas para incrementar el tiempo de permanencia y la adhesión de los usuarios

"Las empresas igual hacen y planifican sus plataformas para tener mayor consumo y más adherencia de los adolescentes", sostuvo Robledo, al referirse a uno de los principales puntos de discusión que atraviesan actualmente los debates internacionales sobre protección de menores en internet.

El abogado también puso el foco en las dificultades para controlar la edad de quienes acceden a las redes sociales. Si bien algunos países comenzaron a establecer restricciones, consideró que el problema es mucho más amplio que pedirle a un adolescente que acredite cuántos años tiene.

"Los niños de la primera infancia, a partir de los 3 años, empiezan a consumir pantallas de los dispositivos dados por sus progenitores", explicó. En ese sentido, señaló que el acceso temprano a celulares y otros dispositivos dentro del propio hogar también debe formar parte de la discusión.

Robledo planteó así la necesidad de comenzar a incorporar el concepto de "derecho a la desconexión", entendido no como una prohibición de la tecnología, sino como la posibilidad de establecer límites y reglas que permitan recuperar otras actividades fundamentales durante la infancia y la adolescencia, como el juego, la creatividad y el desarrollo intelectual sin depender permanentemente de una pantalla.

Uno de los aspectos que más preocupación genera es el denominado "scroll infinito", mediante el cual las plataformas continúan ofreciendo contenidos de manera constante a partir de los algoritmos. "La plataforma decide qué es lo que nosotros en el algoritmo queremos mostrar a estos adolescentes", señaló

En relación con los contenidos a los que pueden quedar expuestos los menores, Robledo mencionó situaciones vinculadas con autolesiones, angustia, tristeza y suicidio. De acuerdo con los datos que citó durante la entrevista, una parte de los menores que tienen un consumo intensivo de pantallas permanece conectada durante varias horas y puede encontrarse con este tipo de contenidos.

La preocupación se extiende también al avance de la inteligencia artificial. Robledo advirtió que adolescentes de entre 13 y 17 años recurren cada vez más a herramientas como ChatGPT para realizar consultas personales y buscar orientación ante situaciones de la vida cotidiana.

"Hay que educar con respecto a esto porque no podemos dejar la salud mental o la vida, prácticamente, el desarrollo de nuestros niños, niñas y adolescentes a través del uso de una inteligencia artificial", sostuvo.

Frente a este escenario, el especialista consideró que Argentina necesita avanzar en un marco normativo específico. Si bien existen leyes y herramientas generales vinculadas con los derechos de niños y adolescentes, la protección de consumidores y los datos personales, Robledo señaló que todavía no existe una regulación concreta que contemple integralmente los riesgos asociados al uso de redes sociales por parte de menores.

Uso intensivo

"Ya no solamente tenemos que hablar del consumo problemático de sustancias, sino del consumo problemático, punto", sostuvo Robledo, al advertir que el uso intensivo de redes sociales también puede generar consecuencias sobre el desarrollo y la salud mental de niños y adolescentes.
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