Ajuste universitario: 93% de los docentes recortó gastos y el 40% redujo su alimentación
2025-08-12 09:29:01 |Trabajores universitarios advierten que el ajuste deteriora su salario, salud y vida cotidiana.
Una encuesta federal impulsada por el Frente de Asociaciones de Base de CONADU (FAB) expone el fuerte impacto que la crisis económica y el ajuste presupuestario generan en las condiciones de vida y trabajo de la docencia universitaria y preuniversitaria. El relevamiento, respondido en un 90% por docentes del nivel superior y en un 10% por preuniversitarios, refleja que el 70% depende principalmente de la universidad pública para sus ingresos y que el 63% se identifica con el género femenino.
Según los gremios, la pérdida salarial acumulada ronda entre el 30% y el 40%. En este contexto, un 66% de los consultados tuvo que buscar otros empleos: el 29% dentro del ámbito docente, el 22% en actividades ajenas a la educación y el 16% en ambas. Casi la mitad debió endeudarse para cubrir gastos básicos y nueve de cada diez modificaron sus hábitos de vida, reduciendo consumos, sumando horas de trabajo o ambas medidas.
Entre los recortes más frecuentes figuran la reducción de gastos recreativos (93%), la compra de vestimenta (79%), mejoras en la vivienda (70%), actividades culturales (64%) y alimentación (40%). Un preocupante 22% admitió haber ajustado sus gastos en salud.
El estudio también muestra un retroceso en actividades esenciales para la calidad educativa: el 58% limitó su participación en congresos, el 42% redujo su formación académica, el 28% recortó tareas de investigación y el 15% limitó su labor de extensión universitaria. Un 25% dejó de adquirir materiales didácticos, insumos que, en la mayoría de los casos, se financian de manera personal a pesar de que el Convenio Colectivo de Trabajo establece que deberían ser cubiertos por las instituciones.
La virtualidad es otro foco de inequidad: el 37% de la docencia universitaria y el 10% de la preuniversitaria dicta clases en formato online, pero el equipamiento y los costos siguen a cargo de los propios trabajadores.
El informe destaca además el impacto de la crisis en la vida familiar y en las tareas de cuidado: el 39% dijo tener menos tiempo para su familia y el 15% señaló que la calidad de esos cuidados se vio afectada. Estos efectos recaen con mayor peso en las mujeres, que representan casi el 60% de quienes reportaron esta sobrecarga.
Cuando se les pidió definir su estado emocional, las palabras más repetidas fueron "cansancio", "preocupación" y "angustia". Al referirse a la universidad pública, en cambio, predominaron términos como "resistencia", "incertidumbre" y "deterioro".
Desde FAB aclararon que el relevamiento no es concluyente, pero subraya que el ajuste no solo debilita los salarios, sino que compromete el bienestar, la salud, la formación y la vida cotidiana de quienes sostienen la universidad pública argentina.
Según los gremios, la pérdida salarial acumulada ronda entre el 30% y el 40%. En este contexto, un 66% de los consultados tuvo que buscar otros empleos: el 29% dentro del ámbito docente, el 22% en actividades ajenas a la educación y el 16% en ambas. Casi la mitad debió endeudarse para cubrir gastos básicos y nueve de cada diez modificaron sus hábitos de vida, reduciendo consumos, sumando horas de trabajo o ambas medidas.
Entre los recortes más frecuentes figuran la reducción de gastos recreativos (93%), la compra de vestimenta (79%), mejoras en la vivienda (70%), actividades culturales (64%) y alimentación (40%). Un preocupante 22% admitió haber ajustado sus gastos en salud.
El estudio también muestra un retroceso en actividades esenciales para la calidad educativa: el 58% limitó su participación en congresos, el 42% redujo su formación académica, el 28% recortó tareas de investigación y el 15% limitó su labor de extensión universitaria. Un 25% dejó de adquirir materiales didácticos, insumos que, en la mayoría de los casos, se financian de manera personal a pesar de que el Convenio Colectivo de Trabajo establece que deberían ser cubiertos por las instituciones.
La virtualidad es otro foco de inequidad: el 37% de la docencia universitaria y el 10% de la preuniversitaria dicta clases en formato online, pero el equipamiento y los costos siguen a cargo de los propios trabajadores.
El informe destaca además el impacto de la crisis en la vida familiar y en las tareas de cuidado: el 39% dijo tener menos tiempo para su familia y el 15% señaló que la calidad de esos cuidados se vio afectada. Estos efectos recaen con mayor peso en las mujeres, que representan casi el 60% de quienes reportaron esta sobrecarga.
Cuando se les pidió definir su estado emocional, las palabras más repetidas fueron "cansancio", "preocupación" y "angustia". Al referirse a la universidad pública, en cambio, predominaron términos como "resistencia", "incertidumbre" y "deterioro".
Desde FAB aclararon que el relevamiento no es concluyente, pero subraya que el ajuste no solo debilita los salarios, sino que compromete el bienestar, la salud, la formación y la vida cotidiana de quienes sostienen la universidad pública argentina.




















