SALUD&BELLEZA

Pandemia: resiliencia, síntomas y lazo social

2021-06-12 09:47:15 |Somos seres cambiantes, tenemos la capacidad de crear herramientas que nos permiten anteponernos frente a la adversidad y superar situaciones traumáticas. En tanto organismos vivos, producimos mecanismos reparatorios y modificaciones en nuestra estructura que nos permiten encontrar alivio emocional frente a las adversidades.
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Toda sistema vivo, frente a los traumas, activa sus defensas y ese proceso suele ser natural y espontáneo. En los sujetos donde esa capacidad resiliente no se presenta, se cuenta con espacios terapéuticos y/o sociales que ayudan a generarla.

Un acontecimiento traumático como esta pandemia, en tanto irrumpe sin aviso y no estábamos preparados para ello, dispara condiciones de extrema complejidad para el psiquismo. Sentimientos de vulnerabilidad pueden causar ansiedad desmedida, dejando al sujeto “asfixiado”, “agobiado” o “angustiado”. Cuando lo traumático irrumpe, herramientas subjetivas pueden ponerse en marcha a favor de la resiliencia y la adaptación creativa.

Al duelo por quienes ya no están y por lo que no es posible, es imprescindible hacerlo junto a otros. Las palabras, historias y rituales hacen los duelos más saludables y llevaderos. Estos son procesos individuales, silenciosos y solitarios, pero también es condición para que se realicen sanamente, en grupalidad. Hacer el duelo genera apoyaturas que funcionan en calidad de sostén emocional.

Es bueno construir relatos para los niños sobre las pérdidas, que ofrezcan un mito de origen y una idea de no finitud. Una vez escuché a un niño decir, luego de una pérdida reciente: “Los abuelos no mueren, sólo se hacen invisibles”. Ese relato que le habían prestado, le hizo muy bien.

Si bien el encierro y la distancia producen sufrimiento, sosteniendo espacios con otros significativos (sean virtuales o presenciales), esos efectos se alivian. Pero si aún persisten, podemos entenderlos como respuestas adecuadas del psiquismo a este contexto. No debemos psicopatologizar en este momento ciertas manifestaciones clínicas, entendiendo los síntomas como formaciones que permiten la coexistencia del deseo y la prohibición. Por ejemplo, que un adolescente este falto de entusiasmo frente a las tareas escolares en este momento es acorde a lo que ocurre. Es un síntoma. Desearía estar con sus pares, pero no es posible. Justamente, a la alarma debemos encenderla si en lugar de estar enfadado, rebelde o apático, el adolescente tiene una pérdida del interés de estar con sus pares.

En los niños, también son esperables ciertas regresiones. Es comprensible que frente a la lejanía de los espacios con pares, retornen a ciertas formas más infantiles ya aparentemente abandonadas. Son síntomas. En ellos debemos estar atentos si el deseo de jugar con otros se ve afectado. A las regresiones, podemos pensarlas como una solución de compromiso entre el deseo de crecer y el tener que estar en casa.

Los síntomas dan cuenta de un psiquismo entonado con las circunstancias. Son flexibles, interrogables, se pueden trabajar y se puede convivir con ellos. Lo que debe alertarnos es cuando se pierde el interés en sostener, crear o recuperar vínculos con otros. La esencia del estar creciendo y el estar vivo sanamente es desarrollarse junto con otros y entre otros. En la medida en que se sostienen los lazos sociales, los niños y adolescentes se constituyen en intersubjetividad, creando herramientas que benefician el desarrollo integral y sentimientos de despliegue subjetivo que promueven la elaboración del trauma.

Los niños, a través del juego, y los adolescentes, a través de la exploración y un tránsito desde lo infantil hacia la proyección de futuro, así como los adultos -gracias a su capacidad de establecer vínculos confiables y sostener actividades que le den identidad social-, hacen posibles tejidos singulares que se sirven de los lazos a los otros, conformando una red de anudamiento y resiliencia.

Esta pandemia nos toca vivirla como actores partícipes. Es un hecho histórico que tomará dimensiones inciertas, en una relectura a posteriori. En el mientras tanto, el lazo social es condición saludable.

l.g
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