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El síndrome Cacho Castaña, ¿trae autocensura?
Por temor a ser políticamente incorrectos y ser "linchados" mediáticamente, muchos artistas prefieren llamarse a silencio. Aquí revelamos algunas de las estrategias de prensa que utilizan algunos famosos.
2018-01-11 08:39:41 | Desde hace un tiempo se percibe cautela y prevención por demás, no temor -todavía- de una parte de la colonia artística (actores, conductores, mediáticos) a opinar de ciertos temas en un medio escrito o en vivo.



La desconfianza (en este caso hacia el entrevistador o conductor) a ser tergiversado o malinterpretado creció a mansalva, por lo que la paranoia al qué dirán es tangible. Emerge el recelo opinar sobre un tema espinoso y hay miedo a meter la pata, enchastrarse y luego no saber cómo salir del lodazal.



Es cierto que hasta hace no tanto, los blancos preferidos eran los políticos y los periodistas; sin embargo, se estableció como nuevo hábito tuitero sacudir a los artistas. "Y lo único que vamos a lograr es un síndrome Cacho Castaña, que no lo justifico, pero sentó un precedente para que actores y cantantes eviten contacto con los medios", piensa Tommy Pashkus, experimentado prensero. "Es inevitable que se tenga miedo a decir una frase poco feliz, aunque no sea monstruosa, ¿entendés? Hoy el escrache en las redes es como la muerte en público, la gente es muy cruel. Los actores están agazapados, paranoicos, cuidándose exageradamente en lugar de hablar relajados".





Leticia Gourdin trabaja con Cacho Castaña, quien hoy es depositario de las peores barbaridades en las redes. "Yo creo que se tiene que hablar de su actividad, de lo que se hace en el escenario, y dejar la vida privada para otros ámbitos. A Cacho le pasó lo que sabemos porque se distendió y habló de todo".



Martina Valía, jefa de prensa de Faroni Producciones, admite que es ella quien a veces sugiere a sus actores "guardarse y no exponerse" y aconseja, cuando es necesario, "salir a aclarar algún malentendido". Martina enfatiza que no manda a sus artistas al frente de batalla, "por eso siempre es mejor dejar que pase el temblor y que el tema en cuestión afloje, porque las redes son implacables". También se refiere a la personalidad y convicción de determinado artista, "porque está el que sí o sí quiere salir a aclarar o desmentir un título que no representa la charla global".





"Es insoportable el maltrato y casi linchamiento que se le hace a los artistas en las redes por expresar sus ideas, sobre todo políticas, muchas veces incluso cuando no lo eligen voluntariamente, sino que deben responder a la pregunta de un periodista sobre un tema de actualidad", opina la agente de prensa Karina Barrozo. "Es blanco o negro, no hay matices y desde las redes te incineran. ¿Con qué derecho? Mirá lo que les pasó a Jorge Marrale, a Virginia Innocenti o, ahora, a Facundo Arana. ¿Con qué derecho tanta impunidad?, agrega".



Para Norberto Bogard, editor de Pie Derecho (Nueva York), "hay un buen o mal uso de las redes. Hay artistas que se manejan con inteligencia y respeto, y otros que se promueven de la manera más burda. Nosotros tenemos a James Franco y en Argentina está Calu Rivero: ambos aplicaron el silencio inteligente, porque si se prestaban al juego mediático los hubieran destrozado". ¿Cómo se evita ser blanco de ataques viles? "Los artistas serios o intuitivos manejan su información con el respaldo de profesionales en los medios, y desde ahí anuncian primicias como nuevos proyectos, lanzamientos, divorcios, embarazos, etc. Y pueden tener control absoluto de su imagen", remata.





Lalo Rotaveria, prensa del Complejo Teatral Buenos Aires, está convencido de que "la sociedad es distinta, ha evolucionado y cosas que eran admitidas hace unas décadas ahora son cuestionadas. Hay frases o mecanismos culturales que a esta altura de las circunstancias son inadmisibles. No se puede decir cualquier barbaridad, y en eso Twitter ejerce control, es como un policía del pensamiento". 





l.g
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